Libera el peso del pasado y recupera tu bienestar.
No hace falta haber vivido algo extremo para estar traumatizado
Cuando hablamos de trauma, tendemos a pensar en situaciones extremas. Sin embargo, el trauma psicológico es mucho más frecuente y variado de lo que imaginamos.
El trauma aparece cuando una experiencia supera la capacidad de nuestro sistema nervioso para procesarla. En ese momento, en lugar de integrarse como un recuerdo más, queda atrapada generando una huella emocional que puede condicionar nuestra forma de sentir, de pensar y de relacionarnos durante años.
Lo más importante es entender que el trauma no depende de lo que ocurrió, sino de cómo lo vivió tu sistema nervioso. Dos personas pueden vivir la misma situación y salir de ella de formas completamente distintas. No hay traumas más o menos válidos. Si algo te marcó, merece atención.
TIPOS DE TRAUMA
En psicología traumatológica se distinguen dos tipos principales de trauma, una clasificación que nos ayuda a entender mejor el origen del malestar de cada persona:
Eventos puntuales de alta intensidad que amenazan la integridad física o psicológica de la persona. Accidentes graves, agresiones, situaciones de violencia, desastres naturales o la muerte repentina de un ser querido son algunos ejemplos. Su impacto suele ser inmediato y reconocible.
Experiencias repetidas o acumuladas a lo largo del tiempo que, aunque no parezcan tan evidentes, generan un impacto igual de profundo. El abandono emocional, el bullying, las humillaciones, una crianza invalidante o años en una relación tóxica pueden dejar una huella tan significativa como un evento traumático puntual.
Muchas personas descartan que lo que han vivido sea trauma precisamente porque no encaja en la imagen del «trauma grande». Sin embargo, su sistema nervioso está igual de afectado. Y en ambos casos, el EMDR es una herramienta altamente eficaz para trabajarlo.
Una técnica avalada por la ciencia para procesar lo que no pudiste soltar
El EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) es una técnica terapéutica desarrollada por la psicóloga Francine Shapiro a finales de los años 80. Está avalada por la Organización Mundial de la Salud como uno de los tratamientos más eficaces para el trauma y el estrés postraumático.
Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares. Una técnica que utiliza la estimulación bilateral para ayudar al cerebro a procesar experiencias traumáticas atrapadas.
La OMS, la Asociación Americana de Psicología y multitud de estudios clínicos avalan su eficacia en el tratamiento del trauma, la ansiedad y el estrés postraumático.
El EMDR no solo es eficaz para el trauma. También se utiliza con éxito en el tratamiento de la ansiedad, las fobias, la depresión, la autoestima y otras problemáticas emocionales.
Durante las sesiones, el terapeuta guía al paciente a través de movimientos oculares bilaterales mientras evoca el recuerdo traumático. Este proceso estimula el sistema natural de procesamiento de información del cerebro, permitiendo que la experiencia se integre de forma adaptativa y pierda su carga emocional.
El resultado no es olvidar lo que ocurrió, sino poder recordarlo sin que siga generando el mismo dolor, miedo o bloqueo que generaba antes.
Un proceso estructurado, seguro y adaptado a tu ritmo
El proceso terapéutico con EMDR sigue un protocolo estructurado en fases que garantiza que el trabajo se realiza de forma segura y efectiva. No se trata de sumergirte en el dolor, sino de acompañarte con las herramientas adecuadas para que tu cerebro pueda hacer lo que naturalmente sabe hacer: sanar.
Comenzamos con una evaluación en profundidad de tu situación, tu historia personal y los objetivos terapéuticos. Identificamos juntos qué experiencias están en el origen del malestar y diseñamos el plan de trabajo.
Antes de procesar ningún recuerdo, trabajamos contigo herramientas de estabilización emocional. Es fundamental que te sientas seguro y con recursos antes de abordar las experiencias difíciles.
A través de la estimulación bilateral, trabajamos los recuerdos traumáticos de forma gradual y controlada. En cada sesión evaluamos cómo te encuentras y ajustamos el ritmo a tus necesidades.
Una vez procesadas las experiencias traumáticas, trabajamos la consolidación de los cambios, el fortalecimiento de recursos personales y la visión hacia el futuro.
En Neoara Psicología el EMDR siempre se aplica dentro de un marco terapéutico más amplio, combinándolo con otras herramientas cuando es necesario para ofrecerte el tratamiento más completo y adaptado a ti.
El EMDR es eficaz en una amplia variedad de situaciones y perfiles
Aunque el EMDR nació como tratamiento para el trastorno de estrés postraumático, su aplicación se ha ampliado enormemente en los últimos años. Hoy en día es una herramienta eficaz para trabajar una gran variedad de situaciones emocionales y psicológicas.
Accidentes, agresiones, situaciones de violencia o cualquier experiencia que haya superado la capacidad de respuesta del sistema nervioso.
Pérdidas que no han podido procesarse de forma natural y que siguen generando un dolor intenso e incapacitante.
Cuando el origen de la ansiedad o de una fobia concreta está vinculado a experiencias pasadas que no han sido procesadas adecuadamente.
Creencias negativas profundamente arraigadas sobre uno mismo que tienen su origen en experiencias tempranas de rechazo, abandono o humillación.
Cuando la depresión está alimentada por experiencias del pasado que siguen condicionando la visión de uno mismo y del futuro.
Cuando los ataques de pánico tienen su origen en experiencias pasadas que el sistema nervioso no procesó correctamente, el EMDR permite trabajar ese origen y reducir su frecuencia e intensidad.
Todo lo que necesitas saber antes de dar el paso
El EMDR es una técnica que genera mucha curiosidad y también algunas dudas. Aquí respondemos a las preguntas más frecuentes que nos hacen llegar las personas que se interesan por este tratamiento.
Sí. El EMDR es una técnica segura cuando es aplicada por un profesional debidamente formado y certificado. En Neoara Psicología contamos con terapeutas especializados que garantizan un proceso controlado y adaptado a cada persona.
No necesariamente. El EMDR no requiere que hables en detalle sobre lo ocurrido ni que revivas el dolor de forma intensa. El procesamiento se produce de forma natural y el terapeuta se asegura en todo momento de que te sientas seguro durante el proceso.
Depende de cada caso. Algunos traumas puntuales pueden resolverse en pocas sesiones, mientras que historias más complejas requieren un trabajo más prolongado. En la primera consulta podemos orientarte mejor sobre los tiempos estimados para tu situación concreta.
Sí. El EMDR puede aplicarse en niños y adolescentes con las adaptaciones adecuadas a su edad y su nivel de desarrollo. Es una herramienta especialmente útil en esta etapa para trabajar miedos intensos, situaciones de acoso o experiencias traumáticas recientes.
En determinados casos y con las condiciones adecuadas, el EMDR puede realizarse de forma online. En la primera sesión valoramos contigo si esta modalidad es viable y recomendable para tu situación concreta.
Sí. En Neoara Psicología el EMDR se integra dentro de un enfoque terapéutico más amplio y puede combinarse con otras técnicas según las necesidades de cada persona.